LO MÁS NUEVO

Lo que aquí se expone son meditaciones personales, no una doctrina. Si este espacio, nacido y expuesto desde la reflexión personal, ayuda a que otros reflexionen sobre sí mismos y orienten su vida hacia los valores del Evangelio, habrá conseguido su única finalidad.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Otra razón para ser cómo niños

Veía anoche un programa en la televisión que se ocupaba de por qué algunas personas, contra toda lógica, sobreviven a los accidentes. El programa por lo visto, trataba de encontrar un denominador común en la figura de los supervivientes.

Y en esto salió a luz un dato que casi me conmociona. Según un estudio estadounidense elaborado sobre una muestra amplísima, la tasa más alta de supervivencia entre los que se pierden en la naturaleza corresponde a los niños menores de 6 años. Es decir, sobreviven más aquellos que, como rezaba el viejo catecismo, no han alcanzado aún el uso de razón.

¿Por qué? Porque los niños de esa edad no son capaces de elaborar “mapas mentales” y porque se comportan como los animales: se echan a dormir cuando les entra el sueño y se refugian si sienten frío.  


Los mayores, no. Son incapaces de desandar lo andado, que es la primera medida que toman los más pequeños. Los mayores, para cuando se han dado cuenta de que están perdidos, ya tienen trazado su plano mental y se aferran a él. Es decir, se empecinan en un camino qué sólo existe en su imaginación. No hay modo, por tanto, de evitar que se pierdan cada vez más y sin remedio. Harán cualquier cosa antes que volver, porque, encima, volver o abandonar su  mapa mental se les presenta como una derrota: una reacción que no parece ni humilde ni inteligente. Marchan decididos a una muerte cierta, pero muy seguros de sí mismos. 

6 comentarios:

Miriam dijo...

Ser como niños, volver a nacer (y así abandonar mapas mentales)
Todo eso me suena ;O)
gracias¡

Conozco a mas de uno que se encamina sin remedio hacia el abismo nada más por no reconocer que equivoco el camino, aunque lo sepa...
Como has dicho, muy seguro de si mismo, al menos en apariencia, pero hacía una muerte cierta del espíritu...
Saludos.

OOOOHHHH!
Por algo lo decía ya el Señor, hay que hacerse como niños.
Gracias por la lección.
Besos Roberto.

Santisiembra dijo...

Desandar lo andado, la verdad es que cuesta, lo ñiños sin ningun apego a nada, en realidad hay que ser como ellos para que no nos cueste la vida. Excelente entrada.

Con las Víperas damos comienzo a este Aviento, que sea una esperanza plena hasta llegar a
los pies de Jesús para que nos de el gozo de sabernos de verdad libres en el amor.
Recibe mi ternura
Sor.Cecilia
Roberto, reza por mi

Teresa dijo...

Es verdad, Roberto, ¡cuánto tenemos que aprender de los niños!. Un abrazo.