martes 15 de diciembre de 2009

Gratitud diaconal

En un post anterior de mi otro blog, de forma familiar y sencilla, les comunicaba - aludiendo a un verso de Antonio Machado, tan bello como real: “todo pasa y todo queda”- mi pronta Ordenación Diaconal. El tiempo ha llegado. Con gozo y entusiasmo emprendo esta nueva tarea. Y quiero comenzarla con un deber de gratitud.

Quiero expresarle el agradecimiento debido a Dios por ser el gran protagonista de mi historia. ¡Él lo ha hecho todo! Yo sólo he respondido a su llamada. Nadie más que Él conoce la historia de mi vocación. Él tiene un sueño especial y desafiante para cada uno, pero no lo realiza sin nosotros. Por eso, lo he buscado y me he dejado ayudar para descubrirlo. Me he arriesgado y confiado en Él y en lo que me ha ido pidiendo, Él no defrauda y llena la vida. En la realización de su llamada está la felicidad.

Miro también a Santa María. Ella me ha guiado y sostenido siempre. Ella está en los orígenes de mi vocación porque “A Jesús siempre se va y se vuelve por María”. Que ella me guarde siempre junto a su corazón.

Por mi parte, también de manera cordial, les agradezco a ustedes, estimados lectores, que no son extraños, sino hermanos en la fe. Me pongo al servicio y a disposición de todos ustedes. La puerta de la comunicación está siempre abierta; pueden comunicarse conmigo cuando gusten.

Ahora bien, desde el lugar donde esté, a donde me destine la obediencia, seguiré en este pequeño proyecto, alentado por personas tan maravillosas como ustedes.

¡Muchísimas gracias por todo!

viernes 4 de diciembre de 2009

¿Qué es agradecer?

¡Gracias! ¡Muchas gracias! Estas expresiones son muy comunes, al menos en mi ambiente. La cosa es que el agradecer está presente en nuestro lenguaje diario. Pero ¿Sólo se limita esto a un simple juego de palabras mecánicas que hemos aprendido en el transcurso de nuestra vida? Debemos darnos cuenta que esto va mucho más allá de lo que rutinariamente decimos.

Conceptualmente, la Gratitud es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente, los regalos recibidos y trata de corresponder en algo por lo que recibió. En consecuencia, incluye tres elementos: reconocimiento de que un don ha sido recibido; apreciación expresada en correspondencia; y en cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

Por todo lo anterior, el agradecer se inscribe en la lógica de la gracia, y por tanto en la del pedir y recibir. Por consiguiente, aprender a agradecer supone que se ha aprendido, o por lo menos se está aprendiendo, a recibir. De allí se desprende que, una expresión de gratitud tiene mucha fuerza de humanidad en quien da las gracias y en aquel a quien se dan las gracias.

viernes 27 de noviembre de 2009

Gratitud

Los cristianos de todo el mundo nos preparamos, un año más, para la celebración de la Navidad. Es quizás nuestra fiesta más hermosa, porque en la celebración de la encarnación del Hijo de Dios celebramos la alegre noticia de que Dios no está lejos, al contrario, está muy cerca de nosotros. No nos abandonó al crearnos. Se ha hecho uno de nosotros, ha tomado nuestra carne, se ha hecho hombre para que nosotros pudiéramos ser hijos de Dios y hermanos todos en el Hijo. Navidad, por tanto, es la fiesta del amor, de la ternura y de la alegría; y lo es también de la contemplación, de la adoración y de la acción de gracias.

Precisamente, en este ambiente festivo en que nos enmarcamos, quiero nuevamente compartir con ustedes algunas cuestiones que giran en torno al valor de la gratitud.

La dificultad, al tocar este tema, estriba en que en la vida, empezando por ella misma, casi todo lo damos por supuesto, como "normal y natural". Entonces dar gracias siempre será por lo que ocurra de extraordinario... y ocurren tan pocas cosas fuera de lo ordinario del vivir cotidiano. El problema no es sólo que se estreche el campo de la acción de gracias, sino que la mayoría de lo que somos y tenemos lo damos por supuesto y es normal y natural tenerlo y cuando no se tiene lo exigimos creando dinámicas de intransigencia y exigencia que no tienen nada que ver con la gratuidad de lo que tenemos.

Cuando todo en la vida se entiendo como don se vive de otra manera. Por eso, configurar nuestra vida desde la acción de gracias es aligerar el peso de nuestro caminar y dejar las cargas pesadas que nos imponemos e imponemos a los que nos rodean cuando se nos hace insoportable el mero pensar en desaparecer de este mundo y de los pequeños mundos en los que vivimos.

Espero que me acompañen. Gracias!