LO MÁS NUEVO

Lo que aquí se expone son meditaciones personales, no una doctrina. Si este espacio, nacido y expuesto desde la reflexión personal, ayuda a que otros reflexionen sobre sí mismos y orienten su vida hacia los valores del Evangelio, habrá conseguido su única finalidad.

domingo, 18 de abril de 2010

Días de abril


Por estas fechas, hace cinco años, la humanidad sintió de pronto la falta de alguien que, pese a ciertas etiquetas, era la referencia moral más creíble. Podrían algunos no escucharle o no seguirle, pero compartían la misma necesidad de un Papa.


Los preparativos del cónclave siguieron mostrando un mundo necesitado, que miraba a Roma. Supe de la fumata blanca por un compañero de habitación que gritaba la noticia. Quiso que bajáramos cuanto antes a una sala común para ver la televisión. Todos estaban felices y ansiosos como yo. Nos apiñábamos en torno al televisor, con gritos de euforia, aquella sala se convirtió en una pequeña plaza de San Pedro. Al fin se produjo el anuncio.


El Cardenal Ratzinger había desaparecido de pronto, borrado por un soplo del Espíritu. Y quedó allí, asomado a la loggia de San Pedro, un hombre de setenta y ocho años que, quizá, había soñado con un retiro amable después de tantos años de servicio en una Congregación que le había ganado muchos enemigos. Cuando lo ví sentí una compasión susceptible. Sabía que los medios volverían, desconcertados o airados a las viejas etiquetas o, peor aún, con tramas engañosos, mientras que la gente sencilla empezaba a querer al nuevo Papa en el que sólo extrañaban un poco el nombre.


Ahora la situación, tal como lo sentí en su momento, está más que sugestiva para la opinión. Los medios están en una campaña tremenda de desajuste informativo que llevan a muchos cristianos, a pesar de sus intenciones nobles, a dudar o incluso a acusar despiadadamente.


Por eso me reconfortó tanto, cuando leí hace poco, aquel elogio que San Jerónimo dirigió a San Agustín y que puede aplicarse a Benedicto XVI con toda propiedad: “Has dado una expresión nueva al cristianismo en la cultura romana, por eso te detestan los herejes”.

7 comentarios:

Yo solo sé que estoy con él, que rezo por él y por sus intenciones.
Tal vez tengamos que aprender a ver los cristianos la Providencia de Dios en todos aquellos que ahora van contra la iglesia, quiero decir, ¿ Por qué no tomar toda esta campaña en contra de nuestro Santo Padre y de la Iglesia como una especie de aldabonazo en nuestras conciencias dormidas ? los cristianos en tiempos de bonanza a veces caemos en el letargo, despertemos.

Tenemos que orar por nuestro Papa y ser consciente de la tremenda carga de responsabilidad soporta sobre si.

Al menos para mi, no lo está haciendo nada mal y eso saca de sus casillas a los enemigos de la Iglesia.

Dios le bendiga :)

Oceanida dijo...

Yo estoy del lado del mesajero de Dios, este hombre es un ejemplo a seguir, no tenemos mas que ver lo mucho que estara sufriendo en estos dias y como sigue en pie empunando la bandera del Amor haya donde va. Lo esta haciendo estupendamente.

No esta solo.

Un cordial saludo!

Maria dijo...

Totalmente de acuerdo con el comentario de Gran Visigoda.
Ya se dice en Romanos 8, 28 "Todo concurre para bien de los que aman al Señor"

Angelo dijo...

Yo creo lo mismo que llevo oyendo a varios sacerdotes en sus homilías dominicales. ¡El papa está saliendo reforzado en su autoridad moral y como pastor de la Iglesia! Los fieles estamos apoyando de forma masiva a su persona y la unidad con el sucesor de Pedro cada vez es más manifiesta. Salen cada vez más numerosos testimonios de santos sacerdotes y como arriba se ha dicho, las conciencias empiezan a despertarse. ¡Animo! Un abrazo

A mi de manera particular me dolio tanto la perdida fisica de mi papita la verdad desd q tube uso de razon siempre fue Juan Pablo II y bien me recuerdo q el dia q fallecio a mi me toco doblar en la Iqlesia de mi comunidad y con lagrimas en mis ojos recordaba aquella cabellera blanca y no soporte llora. Luego el anuncio... Tenemos Papa!!! Eso fue emosionante.Si hoy le agradezco la gran misericordia de habernos regalado nuevo Papa, Benedicto. Mis oraciones siempre para nuestro querido Papa Benedicto y mis oraciones siempre para la Iglesia y sus pastores.

Gracias P. Roberto Escalante por compartir con nosotros, humildes lectores.

Su amiga por siempre, q le estima.

rflores dijo...

Todo sucede porque Dios asi lo permite. Con todas nuestras cualidades y defectos Dios nos ha llamado a su servicio y la verdad es que todos hemos sido escogidos por Dios y puestos en el lugar desde donde él espera que aportemos algo para acrecentar su reino.